Seamos cursis, seamos fríos, incoherentes, superficiales, profundos, parciales, necios, relajados, seamos controladores, mentirosos, entregados, inteligentes, torpes, descuidados... ¿qué importa cómo seamos? Sólo el ataráxico y el psicópata gozan de la imperturbabilidad de ánimo. El cuerpo y sus sentidos tienen memoria. El conocimiento no vale nada, es una deformación del intelecto humano. El reconocimiento, reconocer, recordar, volver a ver, volver a sentir, estar nuevamente ahí, regresar, situarse nuevamente en, el reconocimiento es el movimiento de nuestro cuerpo. Mi cuerpo no reconoce, mis sentidos están suspendidos en puntos, en tono.
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